TOKIO – Geografía aparte, Japón y la Unión Europea nunca estuvieron tan cerca. Con los antiguos vínculos transatlánticos europeos bajo presión y China, que plantea tanto un desafío como una oportunidad, la UE ha buscado aliados con ideas afines en el Pacífico. No hay ninguno mejor que Japón.
El vínculo entre la UE y Japón trasciende el mero interés: es una relación basada en valores compartidos de libertad, democracia y libre mercado. Hoy, esos valores están bajo amenaza. Estados Unidos ha decidido hacer negocios con el mundo en vez de liderarlo, mientras China desafía a la democracia en su entorno y reescribe las normas internacionales diseñadas para mantener la paz y la estabilidad mundial.
Frente al revisionismo chino y la retirada mundial de Estados Unidos, Europa carece de la fortaleza geopolítica y la unidad necesarias para asumir el lugar de Estados Unidos como defensora de un orden multilateral basado en normas. Europa necesita entonces amigos como Japón y es momento de acelerar la marcha en la relación bilateral.
Afortunadamente, la UE y Japón ya han realizado importantes preliminares. Su reciente acuerdo de libre comercio, junto con una creciente asociación estratégica, están enviando señales a los aislacionistas en todas partes. Unas 74 000 compañías de la UE — 78 % de ellas, pequeñas empresas— actualmente exportan a Japón y 550 000 personas en el bloque trabajan para empresas japonesas. El acuerdo comercial entre dos de los cuatro mayores mercados del mundo fortalecerá entonces una relación rentable para ambos.
Europa y Japón deben ahora aprovechar esto con de iniciativas conjuntas en áreas de interés compartido. En especial, destacan cuatro áreas: el comercio internacional, las normas sobre datos y tecnología digital, la inversión en África y la conectividad en Asia.
El primero de estos temas tiene que ver con la Organización Mundial del Comercio, que necesita urgentemente una reforma. Es cierto, los principios de la OMC siguen sólidos, a pesar de lo que manifiestan algunos líderes en el mundo. Pero la maquinaria de esa organización debe actualizarse frente a los intentos de China por reescribir las normas mundiales para que sus monolitos respaldados por el Estado puedan dominar sectores industriales a través de Asia, África y Europa. Estados Unidos, mientras tanto, respondió instigando guerras comerciales que sólo generaron perdedores económicos. El acuerdo comercial entre la UE y Japón, en cambio, muestra que existe un camino más positivo que mejorará el crecimiento.
